El poder de Google

Google es tan importante y poderoso que la mayoría de empresas del mundo trabajan para gustarle y conseguir mejores resultados. Pero no solo las empresas, ya que las personas se encuentran, en ocasiones indefensas.

Un ejemplo de esto es el ‘derecho al olvido’. En mayo de 2014 el Tribunal de la Unión Europea falló a favor de Mario Costeja, quien durante seis años pleiteó frente a Google para conseguir que desapareciese del primer puesto de resultados una información sobre un embargo por deudas a la Seguridad Social. Esto se ha bautizado como el ‘derecho al olvido’ en Internet. Significa que los “buscadores están obligados a eliminar de su lista de resultados los enlaces a páginas web publicadas por terceros que contengan información relativa a esa persona”. Para ello, el interesado debe presentar una solicitud al gestor del motor de búsqueda, que deberá examinar el fundamento de la petición.

El buscador interpretó esta decisión como “decepcionante” aunque a continuación incluyó el acceso a un formulario con el que cualquier persona puede solicitar desaparecer de los resultados de búsqueda. Aunque avisa:

Google examinará si los resultados incluyen información obsoleta sobre usted, así como si existe interés público por esa información (por ejemplo, Google puede negarse a retirar determinada información sobre estafas financieras, negligencia profesional, condenas penales o comportamiento público de funcionarios del gobierno).

En el primer día de funcionamiento, Google recibió 12.000 solicitudes de europeos pidiendo la retirada de enlaces a informaciones sobre ellos, aunque en caso de aceptar la petición solo se retirará de los dominios del buscador en Europa y no del genérico www.google.com.

Otro caso en el que comprobar la omnipresencia de Google en el mundo ocurrió en Estados Unidos en 2013, cuando el buscador se vio obligado a crear un algoritmo con el que penalizar a aquellos sitios web que se servían de su buen posicionamiento en los resultados de búsqueda para publicar fotos de prontuarios policiales y pedir entre 30 y 400 dólares a los afectados para su retirada.

Google es más grande que los medios

Crecimiento de Google respecto a la prensaGoogle ya es, en menos de dos décadas, más grande que la industria de la prensa y se ha convertido en su principal rival en el mercado de la publicidad. Es lo que mostró con datos Henry Bodget, director de la Web sobre noticias de empresa y tecnología Business Insider en unas diapositivas durante la presentación de la conferencia Ignition 2013 The future of the digital.

Según las cifras presentadas, “Google es tan grande que a veces es difícil entender como de grande es“. Bodget se basa en los datos de ingresos del buscador en publicidad en 2013 y que son, para desgracia de los medios de comunicación de Estados Unidos, más altos que todos los que ellos suman. Es decir, 60 billones de dólares americanos. Google es, en palabras del especialista en medios e Internet Jeff Jarvis, la primera empresa posmedios de comunicación. Según Jarvis, el éxito de Google se debe a que confía y respeta a los usuarios: “Google piensa de manera distribuida. Va a la gente. (… ) se da cuenta de que somos individuos que vivimos en un universo casi infinito de pequeñas comunidades con intereses, formaciones y geografías distintas. No nos trata como una masa.”

Bodget indica que es cierto que la prensa escrita ha sufrido una agresiva reducción en los beneficios de los últimos años pero Google está cerca de alcanzar la cifra máxima histórica alcanzada por la prensa en 2007 justo antes del inicio de la crisis.

Para que nos vayamos haciendo una idea de esa grandiosidad de la que todos hablan acerca de Google, el buscador aportaba en 2011 alrededor de un 30% de la audiencia mensual a los principales sites de noticias de Estados Unidos, un mercado en el que el buscador ostenta un 65% de la cuota de mercado. En España es del 96%. Hemos de tener en cuenta que el mercado periodístico de Estados Unidos tiene innumerables diferencias del español por lo que son incomparables. No se pueden exportar las conclusiones de uno al otro.