El vídeo como futuro de Internet

La consultora estadounidense KPCB ha presentado su informe “Internet Trends 2015″, con resultados muy interesantes, que deberían ser analizados de cara a aprovecharlos lo máximo posible tanto en los medios de comunicación como en el Marketing online.

Smartphones y vídeo, la clave del éxito

El punto que más llama la atención y, probablemente el más importe, es el referido a la penetración de los dispositivos móviles, que alcanza el 73 de la población mundial, aunque solo el 40% utilizan teléfonos inteligentes. El último año el uso de smartphones se incrementó un 21%, aunque en 2013 fue un 27% y en 2012 un 65%.

El consumo de Internet se ha incrementado en todo el mundo un 21% y el de vídeos un 64%. El consumo de datos en smartphones ha crecido un 69% y el de vídeos un 55%.

Por explotar: Los anuncios en dispositivos móviles

El informe también muestra una gran oportunidad de negocio en los anuncios dirigidos a dispositivos móviles, ya que solo están presentes en un 8% de todo el tiempo que el usuario gasta navegando en Internet. También indica el tiempo que dedicamos a visualizar contenidos en Internet y en que formato.

Formatos para ver contenidos en Internet

Realiza comparaciones con años atrás y resulta muy curioso comprobar como, mientras hace 10 años las empresas más potentes de Internet estaban relacionadas con las telecomunicaciones y la tecnología, ahora son comercios online y redes sociales los que copan los primeros puestos.

Empresas más potentes de Internet

Parece realmente sencillo sacar las conclusiones primarias de este informe: cada vez se usa más el smartphone para comprar, vender y relacionarse. Pero además, cada día crece el uso de vídeos, ya sea para visualizar cualquier contenido o como forma de contacto. No obstante se trata de un estudio largo así que si quieres analizarlo en profundidad, aquí puedes descargarlo y tómate tu tiempo.

Qué fue antes de Internet

Con frecuencia, después de unos años de la aparición de algún nuevo invento solemos preguntarnos cómo era nuestra vida antes de su llegada a nuestras vidas. Ocurrió con el ordenador, ocurre ahora con los smartphones y ocurre con Internet. Porque aunque pensamos que somos ya adultos en el uso de la web, la realidad es que estamos comenzando a conocerla. Apenas hemos dado unos pasos. Sabemos o creemos como funciona y nos aventuramos a navegar con relativa libertad. Y mientras crecemos aprendiendo a usar Internet, aparece Google, el mejor buscador que existe, para ayudarnos a encontrarlo todo sin esfuerzo, sin necesidad de salir a la calle o descolgar el teléfono. ¿Y antes? ¿cómo era antes? ¿cuánto hace de aquello? ¿nos acordamos? ¿cómo informaban los periodistas? y ¿cómo se informaba el público antes de la aparición de Google?

El teletexto y el videotex

"Minitel1". Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons.
Minitel1“. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons.

Están considerados como los primeros soportes digitales. Ambos sistemas alcanzaron su auge en la década de 1980. Incluso los editores alemanes solicitaron que el teletexto fuera considerado como un tipo de distribución electrónica de prensa, Por ello lo llamaron Bilds-chirmtext (diario en pantalla). Durante muchos años los telespectadores han podido informarse a través de la televisión y mediante el teletexto sobre las últimas noticias, aunque este sistema no permite más de 200 palabras por página ya que únicamente admite 40 caracteres por línea. Todavía sigue activo aunque su uso es limitado.

La ventaja del videotex respecto al teletexto era su carácter interactivo. El usuario podía consultar miles de páginas de datos, contribuir a una base de datos existente y comunicarse con otros usuarios o suscriptores. El sistema no pudo desarrollarse en exceso debido a la aparición de la Web y su rápido crecimiento.

Algunos dirán que no recuerdan la Web sin Google. Incluso algunos afirmarán que Google es la Web. Las nuevas generaciones han nacido con un notebook conectado a Internet y nunca sabrán cómo era informarse sin navegar.

¿Cuál será el próximo paso? Más allá del soporte, quizá el próximo paso sea, como dice Jeff Jarvis, averiguar qué son los medios, a qué se dedican y hacerlo. Los lectores están olvidando los nombres de las grandes cabeceras y utilizan sus propios caminos para encontrar las noticias: Google News, Facebook, Twitter, Digg, Menéame… Por ello, los medios de comunicación “deben dejar de verse a sí mismos como destinos y empezar a verse, en cambio, como servicios, distribuyendo fuentes web, ofreciendo su contenido a redes de sitios web. Esta es la nueva entrega a domicilio, Internet como el antiguo repartidor de periódicos.

Ventajas y desventajas de publicar en Internet

Internet es la revolución que los editores tanto esperaban para frenar la caída de lectores e ingresos. Desde hace unos veinte años, los periódicos disminuyen sus ventas en casi todo el mundo. En Europa occidental, los Estados Unidos, Canadá y Sudamérica, los gráficos que se proyectan en los consejos de administración quitan el sueño a casi todos los directivos.

En comparación con el mundo impreso, Internet ofrece una serie de ventajas: desaparecen los costes de impresión, distribución, contra-distribución y almacenamiento de ejemplares. Además, no es necesario adquirir rotativas ni grandes cantidades de tinta y papel. Pero también existen desventajas. El investigador Sparks señala tres dificultades a tener en consideración a la hora de lanzar un medio online basado en uno tradicional:

1. Publicar un diario online no libera a la empresa periodística de continuar editando el diario impreso. Por tanto, los costes de la edición Web se adicionan a los costes globales de la empresa.

2. Los ritmos de producción informativa de una edición online de actualización permanente son diferentes. Además es necesario contar con informaciones propias que no se solapen con las de la edición impresa. Por tanto, la editora necesita contar con una plantilla de trabajadores especialmente dedicados a la edición online.

3. Existe el riesgo de que el éxito del sitio Web traiga aparejada la caída de ventas de ejemplares de a edición tradicional o que algunos anunciantes opten por incluir sus anuncios sólo en la edición online.

Respecto a las desventajas, Jeff Jarvis alerta del peligro de la commodity. Se trata del peligro de que en Internet, las marcas pierdan su valor al convertirse la información en un producto más de consumo. “Antes eran las marcas las que organizaban la información pero ahora Google es quién lo hace”. Jarvis interpreta que Google hace tan fácil encontrar lo que ha escrito un medio u otro, que la información se ha convertido en una commodity. Y a su vez, los medios de comunicación también han pasado a ser commodities, ya que Google pone anuncios de sus clientes en páginas web sin decirles dónde van a aparecer. Y los coloca en función de las palabras clave de una página. De esta forma, “el valor del anuncio depende solo de cuánta gente hace clic sobre él”. La marca del medio de comunicación pasa así a tener cada vez menos valor y la audiencia se generaliza.

La solución a este peligro, según Jarvis, es desarrollar una profunda relación con los usuarios para que ellos puedan volver directamente sin pasar por Google, usando servicios sociales como Facebook o Twitter.

El poder de Google

El poder de Google

Google es tan importante y poderoso que la mayoría de empresas del mundo trabajan para gustarle y conseguir mejores resultados. Pero no solo las empresas, ya que las personas se encuentran, en ocasiones indefensas.

Un ejemplo de esto es el ‘derecho al olvido’. En mayo de 2014 el Tribunal de la Unión Europea falló a favor de Mario Costeja, quien durante seis años pleiteó frente a Google para conseguir que desapareciese del primer puesto de resultados una información sobre un embargo por deudas a la Seguridad Social. Esto se ha bautizado como el ‘derecho al olvido’ en Internet. Significa que los “buscadores están obligados a eliminar de su lista de resultados los enlaces a páginas web publicadas por terceros que contengan información relativa a esa persona”. Para ello, el interesado debe presentar una solicitud al gestor del motor de búsqueda, que deberá examinar el fundamento de la petición.

El buscador interpretó esta decisión como “decepcionante” aunque a continuación incluyó el acceso a un formulario con el que cualquier persona puede solicitar desaparecer de los resultados de búsqueda. Aunque avisa:

Google examinará si los resultados incluyen información obsoleta sobre usted, así como si existe interés público por esa información (por ejemplo, Google puede negarse a retirar determinada información sobre estafas financieras, negligencia profesional, condenas penales o comportamiento público de funcionarios del gobierno).

En el primer día de funcionamiento, Google recibió 12.000 solicitudes de europeos pidiendo la retirada de enlaces a informaciones sobre ellos, aunque en caso de aceptar la petición solo se retirará de los dominios del buscador en Europa y no del genérico www.google.com.

Otro caso en el que comprobar la omnipresencia de Google en el mundo ocurrió en Estados Unidos en 2013, cuando el buscador se vio obligado a crear un algoritmo con el que penalizar a aquellos sitios web que se servían de su buen posicionamiento en los resultados de búsqueda para publicar fotos de prontuarios policiales y pedir entre 30 y 400 dólares a los afectados para su retirada.