¿Es Internet símbolo de libertad?

Libertad en InternetEn los primeros pasos de este siglo recién estrenado vivimos un momento histórico: “el consumo de medios en general está siendo radicalmente transformado por el uso de las nuevas tecnologías. El profesor Juan Carlos Sánchez Illán indica en el libro Periodismo en la era de Internet que la prensa escrita y de pago está en clara recesión. “La gratuidad, en prensa y en Internet, está acabando con la prensa tradicional”, asegura.

Las nuevas generaciones ni siquiera son conscientes de lo rápido que se ha evolucionado en las comunicaciones. Son muchos los que inciden en la relativa libertad que nos aporta Internet ya que en la red podemos encontrar medios con cabeceras de renombre, medios nuevos nacidos con la World Wide Web, blogs profesionales, blogs personales, etc. Todos cuentan para informar porque todos están disponibles y los tenemos a un ‘clic’ de distancia. Esta libertad está basada en la cultura hacker, no entendida como una persona que trata de hacer el mal a través de sus conocimientos informáticos, sino como dice Levy, como un “conjunto de valores y esencias que surgieron de las redes de programadores informáticas interactuando online en torno a su colaboración en proyectos autodefinidos de programación creativa”.

Software para todos

El movimiento hacker de la Free Software Foundation consiguió sustituir el derecho de copyright por el de copyleft, con lo que cualquier programa publicado en la red era difundido por esta fundación con sus modificaciones. A partir de aquí y otros avances, se creó el sistema operativo Linux con código abierto y sin derechos de propiedad, por lo que cualquier usuario puede modificar el programa gratuitamente.

Como software libre nació también el conocido navegador Mozilla Firefox, que actualmente cuenta con un 23% de cuota de mercado en todo el mundo. Además, desde 2001 los usuarios de Internet pueden utilizar las licencias Creative Commons para compartir conocimiento bajo el amparo de una serie de instrumentos jurídicos de carácter gratuito. Estas licencias no reemplazan a los derechos de autor y permiten a los creadores decidir de que forma su obra va a circular por la red, permitiendo citar, reproducir, crear obras derivadas u ofrecerlas públicamente con o sin restricciones.

Asunción Gutiérrez menciona en su libro a Nicolás Negroponte, autor en 1995 del best seller “El Mundo Digital” y presenta una serie de ideas citadas en la obra. Internet posee cuatro cualidades: es descentralizadora, globalizadora, armonizadora y permisiva. Con estas características, la red será un agente de cambio. Dice que la tecnología podría propiciar un mundo armónico que, además, hará mejorar la escritura y la lectura.

Si nos remontamos a nuestros orígenes, la prensa independiente ha sido siempre incómoda para los poderes establecidos. La explotación de la imprenta, en el siglo XV quedó bajo custodia de las monarquías absolutistas y poco después, en el siguiente siglo, el cardenal Wolsey decía: “Debemos destruir a la prensa o la prensa nos destruirá a nosotros”. Más de cien años después, en 1787, Thomas Jefferson defendió la libertad al sentenciar: “La base de nuestro gobierno es la opinión del pueblo, y el primer y más importante objetivo es mantenerla incólume; si me pidieran que decidiera entre tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría ni un momento en escoger esto último”. Sin embargo, Napoleón vio en el poder de la prensa un rival más fuerte que cualquier ejército. “Tres diarios adversos son más temibles que mil bayonetas”. Durante la época napoleónica, los periódicos franceses sufrieron una dura censura, cerraron rotativas y trató a los medios como a los soldados enemigos. La importancia creciente de la prensa provoca que las relaciones entre el poder político y el poder de la prensa poseen el carácter de una luchar constante en la que el primero busca dominar al segundo. Sohr dice que es una verdad de dos caras: una muestra cómo el Estado ha circunscrito a la prensa a lo largo de la historia; la otra revela que la prensa es el campo donde se libran muchas de las batallas que atañen y originan en el seno del propio Estado.

Desde hace unos años, algunos gobiernos han tratado de controlar mediante leyes los contenidos que se encuentran en Internet. Según la autora Asunción Gutiérrez se trata de una maniobra para “cercenar las libertades fundamentales en Internet. Se reprime a quienes hacen un uso indebido según los criterios de los poderes al uso” Para ello utilizan las tecnologías de control y vigilancia, como son los cookies que se guardan en nuestros ordenadores la primera vez que entramos en un sitio web. En el otro lado existe también tecnología de libertad, que nos permite mediante software libre y un nivel medio de conocimiento informático, intervenir los sistemas de vigilancia o encriptar y borrar nuestro paso por Internet.

Sin embargo, esta relación entre tecnología y libertad que ahora experimentamos no es nueva. En la década de los ochenta y de los noventa, diversos autores se mostraban optimistas “(…) ya que con la democratización de la informática, amplios espectros de población occidental son capaces de manejar y disponer de grandes flujos de información” o porque “algunas libertades que fueron perdidas en la era de la industrialización y de la producción masiva pueden ser reconquistadas en la era siguiente”.

Concentración de medios

En la actualidad y desde que yo mismo tengo conciencia, la concentración de la propiedad ha afectado tanto a la prensa tradicional como a la televisión y a la radio. Al menos en España, la información fluye hacia el gran público desde diferentes canales pero casi siempre desde los mismos grandes grupos comunicativos, algunos de ellos de origen internacional. La prensa contemporánea pertenece a un sector informativo casi oligopolístico sin competencia, excepto, como hemos visto al principio de este estudio, Internet.

Durante los más de 30 años de democracia en España, se ha acentuado la concentración de medios y se ha pasado de empresas de carácter familiar. En el caso de la prensa tradicional, la selección del material se realiza teniendo en cuenta los intereses privados y privilegiados de unos pocos en lugar de, como sería habitual, en función del interés general. Dentro de estas grandes corporaciones, la prensa impresa presenta desde hace años evidencias de una crisis económica basada principalmente en el retroceso general de la difusión, la pérdida del mercado publicitario frente a los medios audiovisuales, el descenso de lectores jóvenes, la disminución de su influencia frente a la radio, la televisión e Internet y por último, el aumento de los costes de distribución y producción. Según el ya fallecido columnista político Walter Lippmann, “el cambio se producirá únicamente mediante la concurrencia enérgica de aquellos cuyos intereses no están representados en el actual entramado informativo”. Y añade que la actual estructura informativa puede ser útil a la democracia tan solo si se forma a los periodistas y se desarrollan mecanismos de registro y análisis. Sin embargo, de poco sirven las palabras si las cifras nos dicen que las diez mayores compañías de comunicación en España poseen el 60% de la cifra de negocio de las 150 empresas de comunicación más significativas.

En España existen multitud de medios y, sin embargo, la mayoría pertenecen a un número limitado de grupos de comunicación.

En definitiva, esta relativa libertad que sentimos cuando consultamos información en Internet es, en esencia, la tan ansiada transparencia que pedimos a los políticos, porque todo usuario puede escribir y encontrar prácticamente cualquier documento o información. El usuario en Internet valora en gran medida la transparencia y poder contar con las opiniones sobre la experiencia de otros usuarios. Es por ello que este papel globalizador que nos brinda Internet ha llevado a los medios de comunicación presentes en Internet a replantearse su modelo de negocio, ya que hasta el momento la gran mayoría de cabeceras digitales no son rentables.